Siempre soy presa de las promesas, presa del silencio que encarna a mi alma, desgarrada por el conformismo de tus acciones. Presente el abrazo falaz de procedencia invisible. Quisiera llorar cascadas de gritos, en las que nadan mis sueños, por lo contrario lavo mi esencia, purifico mis malas conductas, para que llegues a un refugio cómodo, pero te gusta el desorden.

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